Manifiesto

A veces un cuaderno no abasta para escribir un poema.

¿Por qué?

Porque un poema nunca se acaba de escribir, no existe mientras nadie lo haya leído, mientras no haya sido modificado, completado, borrado, arrancado, no existe hasta que no lo hayan pasado de boca en boca como un mensaje que inicie un dialogo entre tod@s.

¿ Aún sirve escribir en las paredes de las ciudades ? ¿ Os paráis para leer los poemas ¿ Para comentarlos?

¡ Venga !

A por los rotuladores, a por los pinceles, lápices, a por vuestros ojos, oídos e imaginario, y sobre todo, a por nuestra convivialidad urbana.

Ya nos encontraremos por las calles del mundo…

NM.

Al principio

Yo lo que quería era sacar la poesía a la calle. La quería abandonar al ciudadano. Estaba segura que no solo lo leería, pero que también escribiría en la hoja, lo arrancaría, lo modificaría, tal vez lo volvería a escribir con sus palabras.

Había empezado a escribir un proyecto de tésis sobre los “escritos urbanos” en semiología y literatura comparada. Quería “verificar” varias hipótesis, sobre todo la de la «cooperación textual» de Umberto Eco.

Escribí un manifiesto, y pensé en tres criterios para ir a pegar mis poemas por las calles:

Sobriedad

Visibilidad (que se lea bien, pero que no sea visible a toda costa)

Accesibilidad (cualquier persona puede escribir en el cartel puesto que no está pegado en el último piso de una torre)

Así que empecé a pegar mis poemas en 2013 por las calles de París, y desde entonces sigo pegando mis poemas por el mundo…Montevideo (Uruguay), Berlín, Burdeos, Tahití, Cabo Verde, etc.

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