Llegada

Tengo el recuerdo largo
De un banco de arena en el horizonte
¿Soy yo
U otro quien ha recorrido la mayoría de los océanos?
He perdido el hilo de mi propia historia.
Mi piel se desconcha a causa de tanta sal
Y mi voz se devía
Finjo, sin embargo,
Que me mantengo.

De día como de noche

La noche me ha olvidado.
Sin embargo, estoy siempre ahí
Entre las paredes caídas
De una industria intratable.

En el alba

Confundí el ruido del agua corriente sobre el cemento.

Creí que se trataba de una fuente
Por la cuál me habría sido necesario trepar
Buscar correr y caer

Caer sobre el pasto mojado.

Me levanté de la vereda

Los huesos quebrados, el sueño entero.

El Señor del Bulevard Saint Martin

Yo lo vi
Vivir, a este hombre lo he visto vivir.
Sobre su mano frescamente enjuagada,
Tenía un peine de plástico marrón.
Puso su mano derecha sobre sus cabellos
Y comenzó a peinarlos cuidadosamente.
Un lado, luego el otro.
Dejó el peine sobre su alfombra,
Y acarició sus cabellos.
Permaneció allí durante toda la jornada, sentado sobre la vereda.
Es, lo juro, el único hombre viviente
Del Bulevard Saint Martin.
Ideal
¿Qué es este sueño
Que me mantiene completamente despierta
La boca cautiva de una palabra extranjera?
¿Qué es este sueño
Desafiando mi cuerpo hasta el fondo de la noche
Para caminar a la deriva,
Al borde mismo de una suave locura,
De un ideal?
A nuestras vacaciones
Soñé con las vacaciones
Mientras mi cuerpo itinerante
Difería el sueño
Sin mí, pertinazmente.
He pensado en ello durante medio segundo
Antes de comprender que yo ya no tenía tiempo
para soñar.
Sin título
No lo veo nunca
Me quedo desconcertada
Desde el momento en que me aproximo
Incapaz, ilegítima
Irremediable: mi deseo
De caer
Contra un lecho.

Entre-dos

No sé,
Si erro
O si fracaso
Contra las callejuelas
Vagabundas
De un mundo viejo.

París- Madrid
No me desentiendo de la ventana
Sigue abriéndose sobre la Puerta del Sol.
La cortina golpea
Más fuerte que un sábado de noche.
Se estira hasta el otro recuerdo
De un mismo frenesí.
Es el verano de la esperanza.
Exilio
Tu risa está suspendida sobre los labios de otra parte.
Te miro desde el otro lado.
Con mi pan, con mis perros, con los míos.
Y tú,
tú siempre estás detrás,
Detrás del pan, detrás de los perros, detrás de los míos,
Sin los tuyos
Tu risa queda suspendida, sueñas con otro lugar.
Te miro desde la otra orilla
Apenas te distingo en esta multitud
El ruido, algunos uniformes, los golpes.
De golpe tu risa ha desaparecido.

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